El mundo está patas para arriba, para abajo, para los costados... Ya ni sentido de la dirección se le puede encontrar. El capitalismo, cada vez más vertiginoso, hecho ya un laberinto inextricable, la creación de un dios ambicioso, lo rodea todo. Uno debe atenerse a él para ser parte del mundo. Y obviamente, esto trae consecuencias indeseadas. Vernos obligados a hacer, pero con nuestro consentimiento. A mi parecer es algo cruel. Y todas las vocaciones tienden a alimentar a este gigante. La del artista no es la excepción, pero el artista se da el gusto de proponer su mirada, de criticar, de clavar los dientes de su arte en la carne del vórtice global y capitalista. El artista tiene su medio de escape, aunque la mayoría de las veces sea solo virtual. Esto es así ahora. pero también lo ha sido a través del tiempo, luchando contra otros monstruos y otras pesadillas. Quisiera que nos detengamos a pensar sobre nuestros queridos artistas.
"El grito" de Munch
"Crimen y castigo" de Dostoievski
"Maus: A survivor´s tale" de Art Spiegelman
Fotos que hicieron historia
"Taxi driver" de Martin Scorsese
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Geniales las obras que mencionás en el comentario. El artista si bien actúa dentro del sistema, al mismo tiempo lo transgrede, lo resquebraja, lo transforma. Encuentra en su obra un medio para comunicar lo incomunicable, lo que se calla, lo que hacen callar. Cuántas veces a través de una novela o de una canción, por citar algunos ejemplos, se ha logrado expresar críticas e incitaciones a la reflexión aún en gobiernos de facto, donde la libre expresión conformaba una utopía. El arte tiene así, no sólo un alto valor estético, sino también un valor político e ideológico. Desde el arte todo se puede, al menos desde el plano de las ideas. La acción requiere a lo mejor ya de otras condiciones, pero la apelación a un abrir de ojos, a otra mirada y a un cambio de las cosas tal como nos son dadas, es en menor escala también una acción transformadora.
ResponderEliminarPara terminar mi pequeño aporte voy a citar una idea que Piglia deja entrever en su novela "Respiración Artificial", que encuentro oportuna: "El artista es el equilibrista que en el aire camina, descalzo, sobre un alambre de púas".